¿Qué es el ARN mensajero?

El ARN mensajero (o ARNm ) son como copias, moléculas encargadas de transmitir la información codificada en nuestro preciado genoma, para permitir la síntesis de proteínas necesarias para el funcionamiento de nuestras células. Tenga cuidado, este mensaje se autodestruirá rápidamente: ARN mensajero son de hecho moléculas muy frágiles. Nuestro genoma contiene el plan de fabricación de cada una de las proteínas que nuestras células pueden necesitar para existir, funcionar … ¡y apoyarnos! Estos planos, nuestros genes, se mantienen seguros dentro del núcleo celular. Pero los ribosomas, que sintetizan proteínas, están ubicadas fuera de este núcleo.

En consecuencia, la producción de proteínas no se lleva a cabo partiendo de los planes originales, sino apoyándose en su “duplicado”: ​​los ARN mensajeros (para el ácido ribonucleico mensajero). Entonces, sin entrar en detalles, cuando una célula necesita una proteína, se “fotocopia” el modelo para producir esa proteína; los científicos dicen que su “gen” se “transcribe”. La copia generada, un ARN mensajero, se exporta fuera del núcleo y se une a los ribosomas donde permite la síntesis de la proteína solicitada.

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Ilustración de una célula

Esta copia  se destruye rápidamente por su alta fragilidad. Los investigadores tuvieron la idea de utilizar este sistema para desarrollar vacunas. Convencionalmente, la vacunación se basa en la administración de un agente infeccioso atenuado o inactivado o bien en el de alguna de sus proteínas. El objetivo es desencadenar una respuesta inmune dirigida contra el patógeno, asociada a la producción de células de memoria que nos protegerán en caso de una posterior infección.

Con las vacunas de ARN mensajero, la idea es dejar que nuestras células se conviertan en el componente contra el que nuestro cuerpo aprenderá a defenderse. En concreto, se trata por tanto de administrar un ARN mensajero que corresponda al plan de producción de una proteína del microbio objetivo, que no corre el riesgo de enfermarnos pero contra el que el organismo se entrenará para luchar.

Dirigida directamente a los ribosomas, sin pasar por el núcleo de las células, esta molécula de ninguna manera puede interactuar con nuestro genoma ni provocar su alteración: ¡nada que ver con la creación de un OGM o la terapia génica! La ventaja de este enfoque es que los ARN son mucho más simples y más rápidos de producir que los componentes de las vacunas “clásicas”. Su defecto: la fragilidad de estas pequeñas moléculas de ácido ribonucleico hace necesario almacenar las preparaciones de vacunas a una temperatura extremadamente baja.

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